domingo, 28 de noviembre de 2010

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Las maneras de que un libro llegue a los lectores son casi infinitas. La bibliotecaria de Redfield Hall ha observado varias durante su veraneo dignas de atención. Una de ellas, ilustrada en la imagen que da pie a esta noticia, es un novedoso sistema de venta de libros que consiste en venderlos al peso, al módico precio de 5 euros el kilo. El estaribel de la fotografía se encuentra instalado en el Boulevard de San Sebastián durante las fiestas de la Aste Nagusia. Esta modalidad de venta puede ser una buena solución para aquellos que tienen un presupuesto ajustado, aunque los títulos que se ofrecen no suelen ser los que se encuentran en las mesas de novedades de las librerías. También puede ser una buena solución para aquellos que quieran hacer una buena limpieza en sus estanterías y, al mismo tiempo, recuperar algo del dinero invertido en su momento en esos libros. La segunda manera de que un libro llegue a sus lectores, ilustrado en la imagen que cierra esta noticia, se encuentra en una preciosa librería de la localidad francesa de Biarritz. La librería, que se llama Bookstore y está enclavada en el centro, permite que los lectores escriban por qué les ha gustado un libro y adjunten la hoja con un clip en la cubierta. Así, el comprador puede hacerser una idea (a veces mejor que la que se explica en la contracubierta) del argumento de la obra y de sus posibles parabienes. Por último, la bibliotecaria quiere dejar constancia de que no hay mejor manera de llegar a los lectores que con una excelente librería (como, por ejemplo, la librería Elkar, en la calle Fermín Calbetón de Donostia, o la librería Donosti, en la plaza de Bilbao, con su precioso detalle art déco de la puerta) o una buena biblioteca con variadas iniciativas (como la biblioteca instalada en la Batería de las Damas del Monte Urgull, donde se dedican un par de días por la tarde al tema "Naturaleza y Cultura", "Izadia eta Kultura").

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