domingo, 28 de noviembre de 2010

This book belongs...

En Wimpole Hall, la mansión en la que residió la segunda hija de Rudyard Kipling, se ha descubierto una extraordinaria primera edición de El libro de la selva, con una dedicatoria de puño y letra del escritor a su primogénita, Josephine, que falleció en 1899, a los seis años, a causa de una neumonía. El volumen, publicado en 1894, fue hallado por un grupo de bibliotecarios que están catalogando los fondos de la biblioteca de Wimpole Hall, que atesora alrededor de siete mil libros. La residencia se encuentra cerca de Cambridge y aquí vivió su hija Elsie Bambridge desde 1938 a 1976. La inscripción está fechada en mayo de 1894 y dice así: «This book belongs to Josephine Kipling for whom it was written by her father. Tisbury. May 94». Aunque no está firmada, un portavoz del National Trust declaró que «basándonos en otros muchos elementos del archivo de Kipling, creemos que se trata de su letra». La dedicatoria es especialmente conmovedora porque Kipling perdió no sólo a su hija Josephine, sino también a su hijo John, que murió en la Primera Guerra Mundial. Dado que Elsie fue su única hija superviviente, guardaría este libro como un tesoro. El ejemplar se expondrá al público próximamente en la mansión de Cambridgeshire, donde continúan las labores de catalogación.

La señora de los libros

El Proyecto de Bibliotecas Portátiles a Caballo (Pack Horse Library Project) se fundó en 1935 y estaba dirigido a proporcionar material de lectura a las zonas rurales del este de Kentucky, en los Apalaches, que no tenían acceso a las bibliotecas públicas. Las bibliotecarias recorrían en caballos o en mulas unas cincuenta o sesenta millas semanales, subiendo por ásperos roquedales, caminos embarrados y sendas junto a los precipicios para entregar los libros en las casas más alejadas y en las escuelas de la montaña. En ocasiones, las bibliotecarias sólo podían llegar a pie o en botes, por los ríos. Cuando la demanda de lectura excedía los fondos librescos, las bibliotecarias copiaban artículos de revistas, noticias, anécdotas y recetas locales. Este tipo de recortes se hizo muy popular en la región, de modo que los campesinos comenzaron a redactar sus propias noticias para que las bibliotecarias las hicieran circular por la comunidad. En 1936, ante la carencia de libros nuevos y de fondos, se puso en marcha el Plan del Penique, que consistía en pagar un penique por cada libro que se solicitara. Tales esfuerzos no sólo dieron como resultado un incremento de fondos, sino que se crearon otras ocho bibliotecas destinadas a este servicio. A pesar de las dificultades, el Proyecto de Bibliotecas Portátiles a Caballo, que concluyó en 1943, fue todo un éxito, y uno de los servicios más curiosos y útiles que jamás se haya ofrecido en el ámbito bibliotecario. La editorial Juventud ha recuperado esta historia en un libro titulado La señora de los libros, escrito por Heather Hanson e ilustrado por David Small.

El gran escondite inglés

El 23 de abril, Día del Libro, fue la fecha elegida por la oficina de turismo de Yorkshire, Welcome to Yorkshire (es.yorkshire.com/), para presentar en España tres rutas literarias pertenecientes a su campaña 1, 2, 3, tu escondite inglés, que parte de escritores célebres y personajes de ficción que eligieron Yorkshire como marco para sus novelas o como escondite o refugio.
La primera ruta es «Reviviendo Cumbres borrascosas». Los personajes de la novela de Emily Brontë, Catherine y Heathcliff, huyeron a estos páramos de impetuosa belleza para vivir su violento amor. En esta zona también se encuentra el pueblo de Haworth, donde vivieron y murieron las tres hermanas Brontë y donde hoy se encuentra The Brontë Parsonage Museum y la Brontë Society (www.bronte.org.uk/).

El segundo itinerario se llama «Tras los pasos de Agatha Christie» y está basado en un misterio real. En 1926, la escritora inglesa desapareció. Durante diez días no se supo su paradero: estaba escondida bajo una identidad falsa en el balneario de Harrogate y la encontró la policía (la noticia aparece en el periódico de la derecha).
Por último, la tercera ruta lleva por título «La herencia del conde Drácula». Bram Stoker situó en Yorkshire buena parte de este clásico del terror. El vampiro buscó refugio en la abadía de Whitby (imagen de la izquierda), junto a los majestuosos acantilados del mar del Norte. Como señala Peter Dodd, director de Welcome to Yorkshire: «No es casualidad que todos estos iconos literarios eligieran Yorkshire para esconderse. Sus verdes extensiones, sus increíbles paisajes y sus hermosos castillos y caserones son, sin duda, el escenario perfecto para todo aquel que quiera desaparecer sin dejar rastro. Por eso Yorkshire es el gran escondite inglés».

De Jane para Anne

Según BBC News, una librería de viejo acaba de vender los tres volúmenes de una rarísima edición de Emma, desconocidos hasta ahora y firmados por la autora. El lote ha alcanzado un precio cercano a los 500.000 dólares. Esta edición de una de las obras más apreciadas de Jane Austen —en tres volúmenes, como era preceptivo— se publicó en 1816 y formaban parte de los ejemplares de regalo que el editor John Murray envió a la escritora para que los repartiera entre parientes y amigos, tal y como señala el New York Times. Austen entregó uno de esos ejemplares a Anne Sharp, su amiga y su inspiración a la hora de dar forma al personaje de la señora Weston en la novela. En 2008, Jonkers Rare Book, en Henley-on-Thames (Inglaterra), adquirió los tres volúmenes del libro por poco más de 273.000 dólares en la casa de subastas Bonhams de Londres. La semana pasada, Jonkers anunció que los había vendido a un coleccionista inglés del que no se proporcionó ningún dato preciso. «Lo importante es la dedicatoria de Jane Austen a su mejor amiga», declaró el director de la librería, Christiaan Jonkers. «Eso es lo que convierte un libro de 200.000 libras en un libro de 300.000».

La princesa de los dibujos

Rébecca Dautremer es una de las ilustradoras más sorprendentes de nuestro tiempo. Esta joven francesa (Gap, 1975), diplomada en la École Supérieure des Arts Décoratifs de París, goza de un enorme prestigio en el mundo editorial. Es muy conocida, sobre todo, por los espectaculares álbumes de la serie ‘Princesas”. En España los ha publicado Edelvives (Princesas, diario secreto, Princesas olvidadas o desconocidas) y han dejado boquiabiertos a pequeños y grandes. Rébecca Dautremer es la autora de las enormes (y preciosas) botas de siete leguas que se expusieron en la librería Kléber de Estrasburgo. Recientemente ha realizado las ilustraciones para una Alicia en el País de las Maravillas y en la actualidad está preparando la portada de una novela titulada Lisia la bruja, de Alain Surget. Princesas, diario secreto aparecerá próximamente en Estados Unidos. Buena parte de sus trabajos pueden verse en http://www.rebeccadautremer.com/



Poesía en Escocia

Edimburgo es la primera ciudad del mundo declarada por la Unesco City of Literature. La capital escocesa promociona este año numerosas actividades relacionadas con la literatura y los libros. El pasado 14 de febrero, día de San Valentín, se proyectó sobre el histórico castillo de la ciudad unos versos de Douglas Dunn («Look to the living, love them, and hold on»). Todo ello formaba parte de la campaña Carry a Poem (febrero), que consistía precisamente en unirse emocionalmente a un poema, y llevarlo en el coche, en la cartera, colocarlo en la nevera o pegarlo en las farolas. La campaña tuvo un éxito insospechado y hasta los presentadores de la televisión escocesa llevaron versos en la solapa. Desde luego, 2010 es un año magnífico para visitar Edimburgo.

Un regalo para Carlos III


El llamado Atlas Klencke se considera el libro más grande del mundo. Tiene un tamaño de 0,92 x 1,84 metros (cerrado) y se confeccionó en el siglo XVII por encargo de Johan Maurice de Nassau. Originariamente, este magnífico libro cartográfico, que cuenta con 37 mapas (algunos de artistas de la talla de Blaen Hondius) y 39 páginas, fue un regalo que el comerciante holandés Johannes Klencke ofreció al rey Carlos III con ocasión de su restablecimiento en el trono de Inglaterra en 1660. Más tarde, en 1828, el rey Jorge III lo cedió al British Museum como parte de un legado de atlas y mapas. Guardado en la sección Antiquarian Mapping desde ese momento, el museo ha llevado a cabo su restauración y reencuadernación (son necesarias seis personas como mínimo para trasladarlo) y en el próximo mes de abril se mostrará (abierto) con motivo de una exposición que se celebrará sobre mapas cartográficos.

La cita de los miércoles

El 13 de enero, aniversario de la muerte de James Joyce, se celebra la llamada Noche de Earwicker, en referencia a uno de los personajes de su oscura, impenetrable e intraducible obra Finnegans Wake, a la que dedicó diecisiete años de su vida. Cuando la terminó, en 1939, sus seguidores quedaron sumidos en el espanto. O Joyce se había vuelto loco y había pergeñado un monstruo literario, o se había lanzado de lleno a la experimentación artística. El caso es que su nueva novela era prácticamente ininteligible. Cuando se publicó, se celebró en la librería Gotham de Nueva York un velatorio en el que varios escritores de la época se disfrazaron de personajes de la obra. En aquel mismo establecimiento, ya desaparecido, se fundó en 1947 la James Joyce Society, y más tarde, hace ahora veinte años, The Finnegans Wake Society. Esta sociedad se reúne todos los últimos miércoles de cada mes para leer Finnegans Wake. De momento, van por la página 344 (de un total de 628 páginas). El13 de enero se congregaron en un pub irlandés de Manhattan unos cuarenta finneganianos para celebrar el equivalente al Bloomsday de Ulises. Los participantes charlan, beben whisky y cerveza Guinness, cenan copiosamente y disfrutan del juego de las charadas antes de cantar Finnegans Wake, una balada tradicional irlandesa. Como dice Charlie Caruso, periodista durante más de cincuenta años de The New York Post y finneganiano: «El libro es un desastre, pero consigue algo que no logra ningún otro: reunir a su alrededor a gente maravillosa».

Más vale tarde que nunca

El libro que más se ha tardado en devolver en la historia de las bibliotecas fue un ejemplar de Febrile Diseases [Enfermedades febriles] del doctor J. Currie. Lo sacó el señor M. Dodd de la Biblioteca médica de la Universidad de Cincinnati en 1823 y fue devuelto el 7 de diciembre de 1968 por su bisnieto. En el tiempo transcurrido había acumulado una multa estimada en 2.646 dólares. «El libro que más tardó en devolverse», en Stephen Pile, El libro de los fracasos heroicos, Alba, Barcelona, 2006; traducción de Manu Berástegui.

Querida Cassandra

La Morgan Library de Nueva York ha acogido este año de 2010 una exposición sobre la correspondencia de Jane Austen: Woman's wit: Jane Austen's life and legacy. Esta biblioteca conserva una buena parte de las cartas manuscritas que la autora de Orgullo y prejuicio envió fundamentalmente a su hermana Cassandra. La muestra reúne veinte misivas y el manuscrito original de una de sus novelas de juventud (Lady Susan).
Al curioso visitante le llamará la atención especialmente el modo abigarrado de escribir: la carestía del papel obligaba a la señorita Austen a rellenar todos los huecos y vacíos posibles. Un libro de cuentas, algunos manuales de etiqueta y diversas ilustraciones satíricas de la época completan la muestra. [En 1997 se publicaron en España las cartas de Jane Austen a su hermana, seleccionadas por Penelope Hughes-Hallett, en una edición ilustrada].
El afortunado viajero que se acerque estos días a la Morgan Library también podrá disfrutar de una pequeña exposición sobre el Cuento de Navidad de Charles Dickens.


El misterio de los libros extraviados

La bibliotecaria de la Camelback High School de Phoenix (Arizona), la señora Georgette Bordine, informó la semana pasada a sus superiores de cierto extraño acontecimiento en el colegio. Había llegado un paquete anónimo, junto con una carta en la que el remitente decía ser un antiguo estudiante de la escuela y se declaraba culpable por no haber devuelto dos libros ¡hacía 51 años! En el paquete venían perfectamente envueltos los dos volúmenes extraviados (pertenecían a una colección de ciencias naturales de la Audubon Society). La carta explicaba que el joven lector se había visto obligado a abandonar la ciudad repentinamente con sus padres y que, por error, los dos libros de la biblioteca se habían empaquetado junto al resto de los enseres de la familia. El remitente añadía que estaba seguro de que la multa por retrasos era de dos centavos por día y libro, lo cual suponía que adeudaba una cantidad de 750 dólares, pero como era perfectamente posible que el coste de las multas hubiera ascendido desde 1959 a nuestros días, incluía un giro postal de 1.000 dólares, con lo cual esperaba solventar la antigua deuda. La señora Bordine señaló a la prensa que ya se han reintegrado los dos volúmenes a las estanterías y que los 1.000 dólares se emplearán en la compra de más libros.

El libro casi interminable

Por fin, tras más de medio siglo de ímprobos trabajos, la Unesco ha completado su fabulosa Historia de la Humanidad, que comenzó su andadura en 1952 con el enciclopédico título de Historia del desarrollo científico y cultural de la Humanidad. Se trata de una colección de siete volúmenes publicados por Routledge. En la redacción de esta Historia han participado más de 450 expertos de distintas nacionalidades que han tratado de ofrecer una perspectiva global de las andanzas del ser humano por este planeta. De momento, este trabajo sólo se encuentra disponible en inglés, francés y ruso.

Dewey Readmore Books

Se cumple estos días el tercer aniversario de la muerte de Dewey Readmore Books (1987-2006). Dewey es seguramente uno de los gatos más famosos de la historia y su imagen, como su vida, ha ocupado cientos de páginas y horas de radio y televisión. Todo comenzó en la pequeña localidad de Spencer (Iowa), cuando la señora Myron, directora de la biblioteca pública del pueblo, fue a recoger los libros que los usuarios habían dejado durante aquel gélido fin de semana de enero en el buzón de entregas. Allí estaba: era un pequeño gatito peludo y amelocotonado que, de inmediato, se convirtió en el rey de la biblioteca. Se le puso el nombre de Dewey por razones obvias, y los usuarios le añadieron sus dos apellidos: Readmore Books. A lo largo de toda su felina vida, Mr Readmore cumplió perfectamente con las labores que le encomendó la biblioteca (desde el saludo matutino a todos los usuarios al control de comodidad de las cajas de libros o la vigilancia ratonil) y pronto llamó la atención de todos los medios de comunicación del país. Asumió la fama con seriedad gatuna. Murió en 2006: su fallecimiento abrió todos los noticieros de América. La señora Vicki Myron escribió en 2008 el libro Dewey: The Small-Town Library Cat Who Touched the World, con el que rindió homenaje al fiel gato bibliotecario. En la actualidad, la señora Myron está ya jubilada, pero se ha sabido que recientemente encontró un gato aterido de frío entre la nieve de Spencer y lo acogió en su casa. Se llama Page.

Save the Castleton Library!

En la pequeña localidad de Castleton Village (Nueva York) se ha formado un gran revuelo tras la extraña y arbitraria decisión del Comité de Bibliotecas, que ha destituido, sin ningún motivo aparente, a la señora Darlene Miller, bibliotecaria del pueblo. La propia señora Miller también desconoce los motivos de su cese. La decisión resulta incomprensible porque la señora Miller no se caracteriza por su ociosidad y, a lo largo de su prolongada carrera al frente de la institución, constantemente ha programado actividades y cursos destinados a los más pequeños y a los mayores. Además, la biblioteca de Castleton, bajo la dirección de la señora Miller, obtuvo el primer premio como la Mejor Biblioteca Pequeña de América (Best Small Library in America). Se han programado varias concentraciones en el pueblo con el lema: «¡Que vuelva nuestra bibliotecaria!» («Get our librarian back!»). En la imagen, noticia del periódico local en la que se explican la vicisitudes de la señora Miller.

El libro indescifrable

Con motivo del tercer centenario del nacimiento del erudito, crítico y poeta Samuel Johnson (1709-1784), la Biblioteca Beinecke de la Universidad de Yale ha programado distintos actos conmemorativos, entre los que destaca una notable exposición en la que se muestran libros, manuscritos, periódicos y textos anotados del autor y sus contemporáneos. La Biblioteca Beinecke (Beinecke Rare Book & Manuscript Library) de la Universidad de Yale es uno de los centros culturales más importantes del mundo. Abrió sus puertas en 1963 para albergar las colecciones de manuscritos y libros raros que poseía la universidad, así como otros legados americanos. Sus piezas más cotizadas son una Biblia de Gutenberg y el curiosísimo e indescifrable Manuscrito Voynich (en la imagen superior), pero también acoge originales de Boswell, Dickens, Franklin, Kipling, Schiller o Joyce, entre otros muchos, junto a miles de manuscritos, códices e incunables.

Unas palabras de Séneca

En el mes de octubre se cumplió el séptimo aniversario de la fundación de la Bibliotheca Alexandrina, que se inauguró con la intención de emular la mítica biblioteca helenística de la Antigüedad. Sin embargo, las grandes bibliotecas no siempre han tenido buena reputación. En su tratado sobre La tranquilidad del alma, Séneca escribió lo siguiente: «¿De qué sirven tantos innumerables libros y bibliotecas, cuyo dueño en toda su vida apenas podrá leer los índices?
La multitud de volúmenes abruma al estudiante, no le instruye; más provecho te hará dedicarte a pocos autores que mariposear por muchos. Cuarenta mil cuerpos de libros ardieron en Alejandría; alabe otro este espléndido monumento de la opulencia de un rey, como lo alabó Tito Livio, que lo llamó ‘obra egregia del buen gusto y diligencia de los reyes’. No fue, no, buen gusto ni diligencia, sino una estudiosa demasía o, por decir mejor, no fue estudiosa, porque no los reunieron para el estudio, sino sólo para la vista, como acontece a muchos que ignoran aun las primeras letras, para quien los libros no son instrumentos de estudio, sino decoración de sus comedores».

Free People Read Freely

La American Library Association (ALA) celebra todos los años la Semana de los Libros Prohibidos, en la que se anuncian cuáles han sido las obras que con más frecuencia se han denunciado oficialmente (ante los tribunales u otras instituciones). En esta ocasión, el libro más censurado ha sido And Tango Makes Three, de J. Richardson y P. Parnell, una historia infantil ilustrada en la que dos pingüinos homosexuales adoptan a un bebé pingüino. A lo largo de los últimos quince años los americanos han dirigido sus iras contra numerosas obras; entre los autores más repudiados se encuentran John Steinbeck, Stephen King, J. D. Salinger y J. K. Rowling. La ALA recuerda a los lectores de todo el mundo que la libertad editorial es un derecho que se ha de merecer diariamente y que hay que estar vigilantes ante personas y organismos siempre dispuestos a prohibir y censurar libros.

I Love my Librarian

Se ha abierto el plazo de presentación de informes para la elección de los mejores bibliotecarios de Estados Unidos. Como todos los años, la Carnegie Corporation de Nueva York y el New York Times, con la colaboración de otras loables instituciones, convocan el premio «Adoro a mi bibliotecario» («I love my librarian»), que recompensará los esfuerzos y desvelos de los empleados de bibliotecas públicas, colegios, institutos, facultades universitarias, etcétera. Los premiados, en distintas categorías, recibirán un cheque de 5.000 dólares en una gala que se celebrará en The Times Center, de Nueva York.

En un pueblecito de Escocia...

La señora Louise Brown, de 92 años de edad, ha sido noticia en los periódicos de todo el mundo por su voracidad lectora. Socia desde 1946 de la Biblioteca Castle Douglas, en el sur de Escocia, esta dama retiraba seis libros semanales al principio; poco después empezó a solicitar doce volúmenes cada siete días. Los bibliotecarios señalaron con admiración que la señora Brown nunca había tenido que pagar ninguna multa por retrasos en las devoluciones. En la actualidad es socia de la Biblioteca de Dumfries and Galloway (en la imagen inferior) y sigue retirando sus doce libros semanales. Los empleados de la biblioteca han calculado que la señora Louise Brown ha tenido que leer casi 25.000 libros en los últimos 63 años. No se sabe de nadie que haya leído tanto y con tanta avidez.